Y el balance es:
Un nuevo trabajo.
Una nueva casa.
Un nuevo compañero de casa.
Un corazón roto en agosto. Pero bien parchado para noviembre.
Nuevos amigos, muy queridos.
Viejos amigos que regresaron a mi vida.
Muchas confesiones, alegrías y buenas nuevas.
Muchos viajes. (¡Que se me ha borrado la raya!).
Mucha risa, pocas lágrimas.
Nueva perspectiva de vida.
Muchas ganas por vivir, reir y cantar.
Mucho cariño para mi familia.
Ganas de aprender.
En resumen, nada me faltó, nada me sobró, viví y aprendí lo que tenía.
Para mis amigos les mando un abrazote de oso. Los quiero.
La mejor de las suertes para el 2008. Vivan felices.
Gracias Dios por tus infinitas muestras de estar siempre a mi lado.




















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