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miércoles, 20 de agosto de 2008

D.

Recuerdo verla escribirle cartas kilométricas.
Cada tantos días hacía viaje especial a correos para enviar ese pequeño trozo de papel en el cual le contaba mil curiosidades, cosas cotidianas, y lo más importante. Lo que la quería y la extrañaba.

D. Vivía en Tampico.
D. Vivía en Salamanca.

Ellas eran hermanas. De esas hermanas que están amarradas con un cordón umbilical imaginario.
Yo conocí a las 2.
Me enternecía la mirada de D. Y un tiempo viví con D. De mis mejores días, debo decir.

Cuando D. se casó, le perdí un poco la pista. El año pasado supe que iba a tener un bebé. Antier recibí la noticia de que el pequeño llegó a finales del año pasado a su vida. Se llama Enrique.
Pero también recibí malas noticias.
D. Su hermana, su adoración, falleció 2 semanas atrás.
Un cáncer de colón separó ese cordón.
Ahora D. ya no le puede escribir cartas kilométricas.
Ya no podrá ver a su sobrino hacer gracias, mandar besitos ni hacer viejitos.

Nos quedamos con tu recuerdo Denisse. Un abrazo hasta donde estés.