Recuerdo verla escribirle cartas kilométricas.
Cada tantos días hacía viaje especial a correos para enviar ese pequeño trozo de papel en el cual le contaba mil curiosidades, cosas cotidianas, y lo más importante. Lo que la quería y la extrañaba.
D. Vivía en Tampico.
D. Vivía en Salamanca.
Ellas eran hermanas. De esas hermanas que están amarradas con un cordón umbilical imaginario.
Yo conocí a las 2.
Me enternecía la mirada de D. Y un tiempo viví con D. De mis mejores días, debo decir.
Cuando D. se casó, le perdí un poco la pista. El año pasado supe que iba a tener un bebé. Antier recibí la noticia de que el pequeño llegó a finales del año pasado a su vida. Se llama Enrique.
Pero también recibí malas noticias.
D. Su hermana, su adoración, falleció 2 semanas atrás.
Un cáncer de colón separó ese cordón.
Ahora D. ya no le puede escribir cartas kilométricas.
Ya no podrá ver a su sobrino hacer gracias, mandar besitos ni hacer viejitos.
Nos quedamos con tu recuerdo Denisse. Un abrazo hasta donde estés.
miércoles, 20 de agosto de 2008
D.
Lo escribió sin medir las consecuencias Miresha Eran las: 9:58:00 p. m.
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