Que terrible es no tener ganas de levantarse de la cama para iniciar el día.
Triste, saber que vas a llegar a hacer algo que no te brinda felicidad.
Ver a la misma gente, rostros grises. No es necesario hablar, los humores lo impiden.
No puedes ver la calle, el transcurrir el día. La luz artificial y el reloj son los únicos que te acompañan para pasar las horas.
La única conversación que establezco es a distancia. Las letras son mis mejores aliadas.
Trato de mantener el ánimo hasta las 14:00...TRATO.
¿Y mañana? Otra vez.
Quisiera comparar mi situación actual con la felicidad que me daba antes mi trabajo.
Mejor no lo hago. Sería muy duro. Recuerdo cuando todo era risa, compañerismo, la búsqueda de cosas nuevas, experimentar y alimentar lo que hacía. Era un placer.
Pero como en todo lo que se vive, uno tiene que aprender de esto.
Aprendí que no soy feliz, que me cuesta mucho estar aquí, que las horas pasan lentamente.
Es el tiempo.
Gracias por todo.
Viví 4 años y medio de mucha felicidad, muchas experiencias. Es tiempo de soltar las velas y navegar hacía otras aguas.
jueves, 17 de enero de 2008
Sentir...
Lo escribió sin medir las consecuencias Miresha Eran las: 1:26:00 p. m.
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